Nuestro oficio
De un árbol jubilado a una pieza para toda la vida.
No metemos prisa a la madera. Cada pieza está hecha a mano, entre los dos, y la madera tiene la última palabra en cada paso.
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Mira cómo se hace
De un tronco en bruto a una pieza terminada: lijada, tallada y aceitada a mano en nuestro taller andaluz. No hay dos que salgan iguales.
Grabado en nuestro taller de Huércal-Overa.
Rescatar la madera
Recuperamos madera de olivo y almendro de árboles jubilados tras años dando fruto en los campos que nos rodean. Una madera que acabaría en la lumbre se convierte en nuestra materia prima.
Leer la veta
No hay dos troncos iguales. Estudiamos la forma, las grietas y la veta para entender qué quiere ser cada trozo de madera antes de dar el primer corte.
Dar forma a mano
Cortamos, torneamos y tallamos sin prisa, siguiendo las líneas naturales de la madera y conservando sus bordes vivos y su carácter en lugar de lijarlos.
Acabado y cuidado
Un aceite apto para alimentos o una cera natural realza la veta y protege la pieza para el uso diario. Cada una sale del taller lista para entrar en tu casa.
Por qué olivo y almendro
Dos maderas que ya traen su propia historia.
La madera de olivo es densa y muy veteada, con líneas fluidas y cálidos tonos dorados que no se repiten de un árbol a otro. La de almendro es más clara, con una veta fina y uniforme. Las dos vienen de árboles que pasaron décadas dando fruto antes de jubilarse.
Trabajar con madera frutal recuperada significa que cada pieza guarda las huellas de la vida que vivió: un nudo donde creció una rama, una curva donde el tronco buscaba el sol. Esas marcas las dejamos. Son lo que la hace especial.

Mira lo que hay ahora en el taller.
Descubre las piezas actuales, cada una cortada de su propio tronco único.